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Vie, Oct

MASTERS DE ROMA... Schwartzman frena el crecimiento de Nadal

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El balear, sin saqueo ni chispa, sede en cuartos ante el gran nivel del argentino en dos horas

«Si no metes un primero, ¿cómo quieres ganar?», se expresaba Rafael Nadal en su primer turno de saque del segundo set. Fue el tormento que lo llevó a la lona en este Masters 1.000 de Roma, desajustado y sin chispa ante un soberbio Diego Schwartzman. El argentino frena la progresión de Nadal, que había vuelto al tenis con las ganas y la ilusión de un niño. Pero se queda clavado en cuartos con deberes en los que pensar de aquí a que comience Roland Garros.

Ya ante Dusan Lajovic mostró que los primeros servicios no acababan de afinarse, pero Nadal siempre tiene recursos para avasallar aun cuando no todo va perfecto. Pero contra Schwartzman, que ya le ha planteado problemas en más de una ocasión en tierra batida -en los cuartos de final de Roland Garros 2018 lo dominó hasta el parón por la lluvia-, poco pudo hacer y nada pudo hacer. A la falta de chispa del español se unió un tenis de muy alto nivel del argentino, muy controlador desde el fondo, agresivo siempre y con mucha mano para variar las alturas de la pelota, especialmente ilegibles las dejadas.

Pero ayudó mucho Nadal a que en cuarenta minutos el marcador reflejaba un sorprendente 2-6. Sorprendente por la imagen ofrecida en los dos primeros encuentros, pero no tanto si se valoraba que al balear acumuló muchos errores en la primera manga. Nunca estuvo cómodo, algo lento desde el fondo de pista, demasiado atrás y sin que la derecha o el revés le volaran con mordiente suficiente para mantener la incoativa del punto. Porque en cuanto cedía un milímetro, ahí estaba el argentino, raqueta en ristre para martirizarme con ganadores -31 por 21 del español-.

La tónica varió un poco en el segundo capítulo. Con un saque que no llegó al 45 % de efectividad -perdió dos turnos de saque en blanco-, tiró de galones y de nombre para ponerle victoria difícil a Schwartzman. Ya casi parecía sentenciado con el break para el 3-4, pero Nadal nunca dejará la pista sin darlo todo, y recuperó la desventaja para seguir remando. También cedió en su siguiente turno, 4-5, pero también lanzó puños y vamos al cielo para ganarse una nueva oportunidad. Sin embargo, no hubo manera. El saque no funcionaba, las ideas se atascaba y los golpes no salían con la precisión adecuada. Mano al rostro tras el enésimo error -30 al final- para brindar de nuevo al rival la opción para cerrar el partido (5-6).

Cumplidas las dos horas, superadas las once y media de la noche, el argentino por fin se sacudió el vértigo de ganar a Nadal, en tierra batida, en Roma, por primera vez en diez partidos. Brazos al aire y pase a semifinales, el domingo, contra Denis Shapovalov.