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Mié, Abr
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Estados Unidos, "el juez del mundo", presiona a Europa para acorralar al «enemigo» chino

Política
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CONFERENCIA DE SEGURIDAD EN MÚNICH...Washington acusa a Huawei de ser un «caballo de Troya» del Partido Comunista chino y advierte a sus aliados de que si usa su tecnología 5G la OTAN peligra

(ABC) A Mike Pompeo le aburre profundamente esa Europa quejumbrosa que acude a la Conferencia de Seguridad de Múnich dispuesta a pasar el fin de semana en el diván, lamentando lo mucho que se ha «desoccidentalizado» el mundo en el último año. Él prefiere la acción. «Occidente nunca ha perdido sus valores y vamos ganando», zanjó el asunto el secretario de Estado estadounidense en el primer minuto de su intervención, para pasar de inmediato al ataque. «El enemigo es China», identificó, molesto por la pretendida neutralidad europea. Y llamó a excluir a la compañía de telefonía china Huawei del desarrollo de las redes 5G en Europa, acusándola de ser «un caballo de Troya del Partido Comunista chino y de la inteligencia china, que a través de esa empresa se harán con los datos de todos los usuarios de la red 5G europea». A su lado, Mark Esper, secretario de Defensa, sacó el palo y sugirió que si Europa no excluye a Huawei estará poniendo en peligro la OTAN.

«Si no entendemos la amenaza y no hacemos algo, al final podría comprometer lo que es la alianza militar más exitosa de la historia, la OTAN», amenazó Esper. El director de la conferencia, Wolfgang Ischinger, quiso saber qué haría China en el caso hipotético de que Europa tomase ahora esa decisión y se lo preguntó al ministro de Exteriores chino, Wang Yi, también en la sala y que hasta entonces no había abierto la boca. Con su parsimonia oriental y en sofocante contraste con el ritmo de rocanrol de los americanos, Wang se retrotrajo a la milenaria amistad entre China y Europa para destacar «lo mucho que nos une, mucho más de lo que nos separa», y se extendió en alabanzas a valores comunes como el multilateralismo y la resistencia al proteccionismo, sin citar que EE.UU. reniega de ellos, antes de ir al punto que mantenía en vilo al auditorio. Y cuando por fin enfiló, profirió su propia y sutil amenaza: «Esperamos que nuestros amigos de Europa puedan reconocer el significado de nuestra sociedad estratégica, en la que debe haber un entorno justo, de acuerdo a las reglas del mercado. En todo caso, cada país debe poder tomar su propia decisión».

Al terminar el panel, Europa se veía atrapada entre dos potencias enfrentadas y sin gran capacidad de maniobra, pero nadie en Múnich se angustió por eso, seguramente porque este foro sabe bien que los palos se alternan en la diplomacia con las zanahorias. Hace un año por estas fechas, por ejemplo, el discurso americano ponía en la diana a Rusia. Y más concretamente, al gasoducto Nord Stream 2, un proyecto faraónico de 11.000 millones de dólares que a partir de 2021 hará fluir 55.000 millones de metros cúbicos de gas ruso al año hasta Alemania, a pesar de las sanciones legisladas por Donald Trump contra las empresas que participan.

Un estímulo de mil millones

También profirieron entonces amenazas, pero sus quejas sobre la dependencia energética de Rusia cayeron en saco roto. El propio Ischinger, espíritu atlantista donde los haya, ha defendido que paralizar un proyecto ya terminado en un 95% sería «un sinsentido». Y no por ello la OTAN se ha roto. EE.UU. sabe desde el final de la II Guerra Mundial que el dinero no hace la felicidad de la influencia geopolítica en Europa, pero que ayuda bastante. Y ayer precisamente anunció Pompeo en Múnich que su país financiará proyectos energéticos por un monto inicial de mil millones de dólares en Europa central y del Este para reforzar su independencia energética de Rusia. «En señal de apoyo a la soberanía, prosperidad e independencia energética de nuestros amigos europeos», dijo. Se beneficiarán los «miembros de la Iniciativa de los Tres Mares», que reúne a doce Estados de la UE con costas en el Báltico, el Adriático y el Mar Negro.

En todo caso, nadie podrá decir en Múnich que la prevención contra Huawei es una de las salidas de Donald Trump. También en la sala, Nancy Pelosi dio la razón punto por punto a los dos ministros de Trump y añadió que «China está buscando exportar su autocracia digital a través de su gigante de las telecomunicaciones Huawei», insistiendo en que «las naciones no pueden ceder la infraestructura de telecomunicaciones a China por conveniencia financiera e ignorando su valor estratégico». «Una concesión tan mal concebida sólo envalentonaría a Xi Jinping», dijo, «y socavará los valores democráticos, los derechos humanos, la independencia económica y la seguridad nacional».

Fuera de micrófono, además de Huawei, el asunto que ocupaba las conversaciones de pasillo de la delegación estadounidense era la situación del partido conservador alemán, la CDU de Merkel, por la que preguntaron a todo el que pudieron y en el que perciben un «gran potencial desestabilizador».





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