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Jue, Ago

ARGENTINA...Maradona, la historia del ídolo que se consume

Deportes
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El mito del fútbol argentino vuelve a saltar a los medios por un lamentable vídeo en el que acaba enseñando el trasero

(ABC) Es la historia de nunca acabar. La de siempre en diferentes versiones. Es la historia del ídolo de pies de barro que se consume entre drogas líquidas -y sólidas- en un entorno tóxico. Es Maradona de nuevo. Esta vez, a paso de zombie, arrastrando los pies en algo que quiere ser un baile y parece el anticipo de un entierro, mientras enseña un trasero fofo como su propia figura.

Fue un día el mejor jugador del mundo, el centro del universo deportivo. Fue un astro, un fenómeno al que conocía el planeta entero y hoy es una sombra deforme de la que todos se aprovechan.

La escena que ha vuelto a desatar el escándalo se produce en una vivienda que presumiblemente sería la de Verónica Ojeda, su ex pareja y madre de su hijo Diego, al que también se resistió, como con otros, a reconocer como propio. De música de fondo suena «Bombón asesino», notas propias de una bailanta que es como una romería de pueblo pero bajo techo. En bermudas y camiseta 'el pelusa' arrastra los pies en un intento de seguir el ritmo, junto a Ojeda. Balbucea. No hay quien le entienda pero eso pasó a formar parte de su nueva normalidad hace años. Tiene coro porque Maradona, necesita sentir cerca su clan. Esos que le hacen creer que sigue siendo el más grande, que Pelé era menos que él y que Messi se quedó a medio camino porque es un blando. En un momento se arrima más a Ojeda y despacio, se baja los pantalones para mostrar el trasero a su público que lo celebra. La mano izquierda se pierde durante unos instantes y pasan segundos que se hacen eternos de la verguenza ajena que produce, hasta que se vuelve a tapar las posaderas que, un día muy lejano, fueron pura fibra.

Argentina, se supone, está confinada. Ahora tiene el récord de mayor tiempo en cuarentena. El video no se sabe si es de ayer, de hace una semana, de dos o de cuándo. Tampoco cuál de esos amigos que forman su círculo de amistades peligrosas lo colgó en las redes donde se hizo viral a velocidad similar de cuando él como corría como un «barrilete cósmico» (cometa). Lo que es seguro es que el de las imágenes, es él, el de ahora y no el del Nápoles, ni el del Barcelona, ni el 10 de la selecciona argentina que, aunque metía goles con la mano a los ingleses, encajaba otros obra de un genio. Una pena.