07
Mar, Dic

Zapatero y Borges: un amor por encima de Pinochet

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El expresidente presentó en el Instituto Cervantes su ensayo sobre el escritor argentino

 

(ABC).- Cuando Zapatero era presidente llevaba corbata y hablaba de la Alianza de las Civilizaciones; ahora se la ha quitado y escribe sobre Borges: el despendole que sigue a la política. Hay quien se va y se afeita el bigote para distinguirse, otros se cortan la coleta; Zapatero tiene el mismo pelo, solo que un poco más blanco, pero para compensar se ha puesto a pensar muy fuerte la literatura. «El arte, la sublimación del arte, trasciende épocas, ideologías, historias», sentenció, iluminado por los focos y la revelación.

 

El político fue la estrella invitada del Instituto Cervantes, donde su director, Luis García Montero, lo acompañó durante una hora para presentar su nuevo e insólito libro: ‘No voy a traicionar a Borges’ (Huso editorial), una de las sorpresas editoriales del año, como poco. En la nota de prensa se afirma que el ensayo del expresidente «establece un paralelismo entre la obra borgiana y la música de Bach, dado que ambos maestros coinciden en su búsqueda de lo sublime y lo trascendente». Tal vez por eso, es decir, porque sí, Zapatero entró en la sala acunado por la Cantata 140 de Bach. El efecto era hipnótico: entre la música, los flashes y el vocerío uno no sabía si lo que empezaba era un acto de Estado o una conversación libresca.

 

«Me atrevo a compararlo con Bach. Bach, también conocido como Dios por quienes aman la música, expresa lo más sublime. Uno puede vivir con Bach y con Borges sin ningún problema», se excusó más tarde Zapatero.

Fue una charla pausada (hubo pausas dramáticas, pausas de loco de la colina y pausas de político, entremezcladas todas), en la que Zapatero expresó una y otra vez su amor por Borges. Lo suyo, según contó, es una pasión desaforada por el argentino, una pasión fundada en la adolescencia y solo superada por la que siente por su esposa, Sonsoles. Luego se aventuró a teorizar sobre lo borgiano y dijo que lo que le pasaba a Borges con las mujeres es que estaba en un «estadio intelectual tan avanzado, tan superior», que «él estaba enamorado del amor, más que de una persona concreta». María Kodama no estaba en la sala, no, pero Sonsoles sí.

 

Zapatero leyó el inicio de ‘El Aleph’, celebró la erudición de Borges y lo ensalzó como puente entre culturas. Llegado el momento, García Montero sacó el tema político, y aquí hubo varias explicaciones. Primera: «Se le sitúa en el terreno conservador (...) Nadie puede acusarle de impartir una doctrina». Segunda: «En sus declaraciones políticas hay momentos en los que lo hemos pasado mal, sobre todo cuando Pinochet. Eso solo se entiende por su antiperonismo. Como la dictadura sustituyó al peronismo...» La tercera fue la más desconcertante: «Siendo joven abrazó la revolución soviética». Al final propuso un empate: «Nunca fue un hombre de acción política».

 

El sarao se cerró con más música, y por partida doble: el Dúo Ditirambo (Noelia Gómez con la viola y Alfonso Aguirre con la guitarra) y la mezzosoprano Cristina del Barrio. Pero nadie explicó eso.