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Dom, Ago

Muere la escritora Toni Morrison, primera afroamericana en ganar el Nobel de Literatura

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Era una de las voces literarias más combativas a favor de los derechos civiles, que además recibió el Pulitzer en 1988

(ABC) En Syracuse, una ciudad al Norte del Estado de Nueva York, recién divorciada y madre de dos, durante el día Toni Morrison trabajaba como editora de libros de textos para Random House. Era mediados de la década de 1960, y por la noche, con los niños acostados, solitaria y aburrida en una ciudad de provincias de inviernos gélidos, escribía su primera novela. Durante cinco años esculpió «Ojos azules», un tiempo durante el que Random House le ofreció otro puesto editorial en la ciudad de Nueva York, en el que se afanó por sacar a la luz autores, como ella, negros: Angela Davis, Henry Dumas o Muhammad Ali. «Me fijé mucho en la ficción negra porque quería participar en el desarrollo de un canon de la obra negra», diría años después. Mientras tanto, escondió su propia creación en secreto de sus compañeros y de su editorial. Escribir era «algo privado», dijo en una entrevista a «Paris Review» en 1993 sobre aquellos años. «Quería que fuera algo mío. Porque una vez que lo dices, otra gente empieza a participar de ello».

La decisión de romper su cascarón literario fue el comienzo de una de las carreras decisivas en la literatura estadounidense del siglo XX. Morrison murió el lunes por la noche en su casa de Nueva York, reconocida como columna central de ese canon que buscó formar, la gran voz literaria de la América negra, el registro de la experiencia afroamericana, con la sombra duradera de la esclavitud y de las tensiones raciales y la luz de su cultura, tradiciones y lenguaje.

Era una realidad que apenas existía en el mundo literario de EE.UU. «Ojos azules», su debut literario, publicada en 1970, es la historia de una chica negra, Pecola, obsesionada por tener los ojos azules, en un país donde su cuerpo, su imagen, no eran celebrados. Su padre acaba por violarla para demostrarle de la manera más trágica que sí puede ser deseada y la embaraza. Acaba siendo un despojo en su propia cultura, loca, creyendo al final que realmente sí tiene esos ojos azules. En una entrevista de 2014 con la revista del Fondo Nacional para las Artes, la autora aseguró que escribió «Ojos azules» «porque quería leerla. Creía que ese tipo de libro, ese tipo de personaje -las niñas negras más vulnerables, menos atendidas, menos tomadas en serio- nunca habían existido realmente en la literatura. Como no pude encontrar un libro que lo hiciera, pensé bueno, lo escribiré yo y después lo leeré».

Morrison tenía 88 años y falleció en su casa de Grand View-on-Hudson, un coqueto suburbio neoyorquino a las orillas del río Hudson. Las complicaciones derivadas de una neumonía fueron la causa.

«Ojos azules» mostraba gran parte de las líneas centrales de la que sería la obra de Morrison. Personajes en busca de su lugar en el mundo -la mayoría de ellos, femeninos-, cuya experiencia vital muestra la tragedia y la riqueza de las comunidades negras en EE.UU., en historias repartidas por el tiempo, desde los primeros esclavos del siglo XVIII hasta hasta situaciones contemporáneas, que tejen la existencia negra en el país.

«Sula» (1973) y «La canción de Salomón» (1977), sus dos siguientes, consolidarían su reputación entre los críticos -fue el primer libro escrito por un autor negro seleccionado por el club Book-of-the-Month desde 1940, y anticiparían el éxito total de «Beloved» (1987). Considerada su obra maestra, es el libro que le encumbró tanto entre los críticos como entre el público general, en un caso poco habitual en el que ambos convergen. Se inspiró en una historia real, la de Margaret Garner, una esclava del siglo XIX que escapó de su plantación junto a su hija. Antes de ser capturada, prefirió matar a su hija que condenarla a una vida en esclavitud. En la novela, después adaptada al cine e interpretada por Oprah Winfrey, el fantasma de la hija reaparece en la vida de la esclava, que por fin ha alcanzado su libertad.

Es uno de los muchos ejemplos de la presencia de la magia, el mito,la superstición transmitida por tradiciones orales en las comunidades afroamericanas y que Morrison escuchó y vivió de niña en su infancia en un pueblo obrero de Ohio. En su obra, esas tradiciones se cuelan en forma de historias, pero también en una prosa luminosa, desbordante por la que la llegaron a comparar con los autores del realismo mágico hispanoamericano. «Fue como una inundación escribir ese libro», dijo sobre «Beloved» en 2012 a ‘Interview’.

Fue un éxito nacional e internacional que, sin embargo, no se veía respondido con premios. Cuando «Beloved» quedó fuera de los finalistas al National Book Award, 48 escritores enviaron una carta de protesta. Cinco meses después, le otorgaron el Pulitzer. En 1993, se convirtió en la primera mujer negra en recibir el Nobel de Literatura. Su carrera se extendió mucho más allá, con un total de once novelas, varios ensayos, literatura infantil, el libreto de una ópera y una presencia continua en la opinión pública en conferencias y en medios de comunicación. Siempre empeñada en encontrar su propio camino, en elevar la experiencia de una minoría racial dejada en las cunetas, como explicó una vez a «The New York Times»: «Escribir sin la mirada blanca».