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Vie, Oct

LA «MASACRE DE MACUTO»

Mundo
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Presentan pruebas de torturas y ejecuciones a miembros de la «operación Gedeón» de Venezuela

(ABC) Decenas de imágenes, así como diferentes testimonios recopilados por una organización de derechos humanos revela disparos a quema ropa en los muertos en el supuesto intento de desembarco para derrocar a Maduro

El Observatorio Venezolano para la Protección de los Derechos Humanos ha obtenido decenas de fotografías y diversos testimonios que acreditan supuestamente las torturas y ejecuciones a sangre fría llevadas a cabo por el régimen de Nicolás Maduro sobre los participantes en la llamada «operación Gedeón». Así se denominó al presunto intento fallido de desembarco desde dos lanchas en las costas de Venezuela a comienzos del pasado mayo para derrocar a Maduro, que se saldó con al menos seis de sus participantes muertos y varios detenidos.

Esta acción, cuyo cerebro habría sido el mercenario estadounidense Jordan Goudreau, fue en realidad «montado» por el propio régimen, denuncia el presidente del citado observatorio de derechos humanos, Wilmer Azuaje. A la vista de las imágenes y de la información recopilada, Azuaje denunciará los hechos en los próximos días ante la Corte Penal Internacional en La Haya.

Dos cuerpos tendidos tras la supuesta operación contra Maduro - Observatorio Venezolano para la Protección de los Derechos Humanos

A su juicio, se trata de un «falso positivo», es decir, de «una simulación de un hecho punible», a la que se refiere como la «masacre de Macuto», por el punto donde se produjo el primero de los dos intentos de desembarco de la operación.

«Si ellos lo tenían infiltrado, como decía Diosdado Cabello (número dos del régimen), ¿cuál era la necesidad de matarlos? ¿Para crear un “bahía de Cochinos”, crear un estado de opinión sobre que los querían invadir?», se pregunta Wilmer Azuaje en declaraciones a ABC, en alusión a la invasión fallida de Cuba en los años 60 del pasado siglo para derribar el régimen castrista.

Azuaje es un ex preso político que fue diputado del Consejo Legislativo del estado Barinas y ahora es además coordinador de derechos humanos adscrito a la Comisión Presidencial de Relaciones Exteriores. En su día ya reveló las imágenes que mostraban la ejecución en 2018 del policía Óscar Pérez y otros seis rebeldes en la conocida como «masacre de El Junquito».

Según la versión oficial, hubo ocho muertos en la operación, pero Azuaje sostiene que fueron seis en realidad. «Las imágenes hablan por sí solas -explica-. Nuestro equipo jurídico, técnico, criminalístico, e incluso patólogos del gobierno de Colombia, determinó que fueron personas ejecutadas, torturadas, una verdadera masacre». En este sentido, señala, «los impactos de bala son de próximo contacto, disparos fijos, se evidencia que a esas personas estando vivas las arrastraron, les pegaron en los glúteos, hay cuerpos que incluso tienen más de 20 o 30 impactos de bala, y ellos dijeron al mundo que fue un enfrentamiento desde 40 o 50 metros de separación». «Fueron masacrados», recalca.

Ante la Corte Penal Internacional

Wilmer Azuaje, actualmente en Colombia, viajará en breve a Europea para llevar el asunto ante la Corte Penal Internacional, en La Haya, como ya hizo con la masacre en 2018 del policía Óscar Pérez y otros seis rebeldes en El Junquito. «Necesitamos visibilizar todos los casos de violaciones de derechos humanos, los delitos de lesa humanidad que llevamos años denunciando», asegura el presidente del Observatorio, que se felicita del reciente informe de la ONU que pone de relieve los crímenes del régimen. «Queremos que el mundo nos apoyen en esta lucha», insiste.

Disparos en el torso en uno de los cadáveres - Observatorio Venezolano para la Protección de los Derechos Humanos

«Queda evidenciado, una vez más, que ese trabajo que se viene realizando durante años por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, el grupo de Lima, la mayoría de los países de la UE, la comisionada de derechos humanos de la ONU, Michelle Bachelet, y otras instituciones de derechos humanos revelan la realidad». «No seamos más complacientes con el régimen», pide a la comunidad internacional.