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Jue, Jul

ROLAND GARROS ... Un autoritario Nadal barre a Moutet en su triunfo 300 de Grand Slam

Deportes
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Corentin Moutet convirtió en alguien real a quien fue su ídolo de niño, Rafael Nadal. El francés ha visto jugar al balear desde que cogiera su primera raqueta con tres años. Con 23, tuvo la oportunidad de experimentar en primera persona cómo suena, cómo vuela, cómo funcionan esos golpes que tantas veces vio por televisión y que tantas veces imitó en los entrenamientos. Y en Roland Garros.

 

Pero el ídolo, por muy real que se haya convertido, sigue siendo ese ser superior que controla la Philippe Chatrier a su antojo, por mucho que esta vez, y es raro, la grada se decantara por su rival. Más que por ser francés, también fue porque había ganas de ver al español, iluminado en la sesión de noche, tan brillante la pista como la actuación del balear. Con esta son 300 victorias en Grand Slam. El ídolo es cada vez más ídolo.

 

Nervioso como estaba uno, no quiso el balear permitirle la entrada en el partido. Lo sacó del partido con derechas que impactó con más autoridad que en su primer encuentro. No era momento ni día para dejarse llevar por la aparente facilidad del choque. Sí para el trabajo serio, concentrado y contundente, porque llegarán retos de más calado y hay que coger confianza y afinar la muñeca.

 

Ante la autoridad del español se revolvió Moutet en el tercer set. Se destapó para disfrutar un poco más del encuentro con su ídolo, y hubo tenis de espectáculo: largos intercambios, dejadas, subidas a la red. Entretenida la grada, premió el esfuerzo del francés y este se empleó a fondo para alargar la fiesta nocturna. Hasta le robó un servicio a Nadal para obligarlo a un juego más. Es lo que podrá contar a sus hijos. Que jugó contra su ídolo. Ídolo que sigue fuerte en París, en la tercera ronda.